Por
hiperlipemia o
hiperlipidemia entendemos la presencia
de unos niveles elevados de lípidos en sangre, por encima
de sus valores normales.
No es fácil definir cuáles son las cifras umbral de
colesterol y triglicéridos sanguíneos que separan
la normalidad de la anormalidad, ya que valores considerados normales
para una población determinada no son aplicables a poblaciones
con cifras medias elevadas (como, por ejemplo, Finlandia), o bajas
(como el Japón).
Sin embargo, basándose en los resultados de estudios epidemiológicos
sobre prevención de enfermedades coronarias (EC), las sociedades
europea y estadounidense de arteriosclerosis han llegado a un consenso
sobre las cifras aconsejables de lípidos sanguíneos
para la población general. Son las siguientes:
- Colesterol total inferior a 200 mg/dl (< 5,2 mmol/l)
- Triglicéridos inferiores a 200 mg/dl (< 2,3
mmol/l)
El objetivo de las diferentes campañas sanitarias es conseguir
un nivel de colesterol total inferior a 200 mg/dl, sobre todo en
pacientes con factores de riesgo.
Aunque no se puede hablar de un nivel de colesterol total que confiera
protección absoluta frente a la EC (cuanto menor sea el colesterol
total, mejor), la mortalidad por esta enfermedad es relativamente
baja en poblaciones donde el colesterol total medio está
por debajo de 200 mg/dl.
Sin embargo, es más importante como predictor del riesgo
cardiovascular el colesterol unido a las LDL (colesterol-LDL), que
el colesterol total. Eso lo veremos más adelante.