|
Las
prioridades de la prevención de las enfermedades cardiovasculares
de origen trombótico (concretamente, la EC), deben centrarse
en dos grupos específicos, encabezados por:
a) Pacientes con enfermedad cardiovascular establecida (PREVENCIÓN
SECUNDARIA).
b) Pacientes de alto riesgo pero sin enfermedad cardiovascular establecida
(PREVENCIÓN PRIMARIA), teniendo siempre en cuenta el riesgo
global individual.
Existen, por tanto, dos formas de prevención cardiovascular:
PRIMARIA y SECUNDARIA.
PREVENCIÓN PRIMARIA
Es aquella que se efectúa en pacientes que, poseyendo factores
de riesgo aterogénico, no han sufrido todavía EC.
La edad (mayor de 65 años), considerada como un factor de
riesgo, asociada a uno de los factores anteriormente citados, ya
constituye un riesgo significativo que puede hacer necesario el
uso de fármacos para prevenir las EC de causa trombótica.
PREVENCIÓN SECUNDARIA
Se aplica a aquellos enfermos que han sufrido ya una o varias manifestaciones
clínicas de la enfermedad (angina de pecho, infarto agudo
de miocardio, accidente isquémico transitorio, infarto cerebral),
y lo que se intenta es evitar la presentación de un nuevo
episodio.
|